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ANTICONCEPTIVO (PÍLDORA) 

Susie Freeman

¿Qué tienen en común México, Inglaterra y el arte contemporáneo de Susie Freeman?, la respuesta es: la píldora anticonceptiva. Efectivamente, así como lo leen, la historia de la píldora anticonceptiva es una de las más interesantes en la historia de la ciencia y la farmacología y ha sido motivo recurrente en el trabajo de muchos artistas, mayormente entre las feministas. La píldora anticonceptiva fue un hito dentro de las ciencias médicas, ya que inició una nutrida discusión sobre la bioética y los alcances que puede tener un científico para patentar un fluido que en teoría pertenece al mundo; al tiempo fue un cambio de paradigma en relación al alcance de la ciencia para incidir en el plano de lo teológico.

Todo comenzó, como comenzaron muchos de los descubrimientos en la ciencia, por un efecto colateral. La idea era en principio, lograr sintetizar la noretisterona (agente esteroide) para poder mediar los problemas hormonales de algunas mujeres. El proceso fue largo y complejo pero en agosto de 1951, en un laboratorio de la Ciudad de México, un joven de tan solo 26 años de edad lo logró. Fue Luis Ernesto Miramontes, reconocido como el científico mexicano de mayor trascendencia mundial del siglo XX, según la Academia Mexicana de Ciencias. La patente se le otorgó junto con Carl Djerassi y George Rosenkranz. La patente y la experimentación, permitió el desarrollo de una píldora oral hormonal que incidía en la regulación de los periodos de la mujer, y al tiempo se descubrió como el primer método anticonceptivo verificable en cuanto a efectividad. 

El uso de la píldora en esos años significó un cambio fundamental en la concepción de la sexualidad de la mujer, ya que por primera vez, podrían tener un mayor control de su cuerpo reproductivo. Fue el primer momento de una emancipación femenina. Feministas declaradas, amas de casa, jóvenes estudiantes, etc. comenzaron a usar la píldora; la era de la “liberación femenina”, como se le conoce hoy en día, había comenzado. No obstante, no todo era festivo y edificante, en contraste a esta aparente libertad, surgiría una crítica social intensa en contra de la ciencia y las mujeres, la cual sostenía que el empleo de la píldora amenazaba a la vida misma.

La píldora oral anticonceptiva sigue siento hoy un tema polémico, ya que la discusión ha mudado; algunos grupos de feministas que creyeron en el poder que les otorgaba la posibilidad decidir en torno a su maternidad, hoy en día cuestionan cómo es que dentro de la ciencia, el cuerpo de la mujer es analizada en solo su dimensión de reproducción y no desde una visión holística, convirtiendo entonces el cuerpo de la mujer en un lugar de experimento y precarización.

Es en este orden de ideas que la artista británica Susie Freeman realiza su proyecto artístico titulado Pharmacopoeia, que significa “hacer fármacos” y, es bajo esta categoría que realiza diversos trabajos plásticos. En este momento nos detendremos en su obra Jubileo (2000), que es un vestido de novia confeccionado en satín y tul con la incrustación de 6,270 píldoras anticonceptivas. ¿Por qué se llama jubileo?, ¿Por qué el vestido de novia?, ¿Por qué 6,270 píldoras anticonceptivas?. Estas son las preguntas obligadas. En principio, la artista alude al jubileo, ya que es una festividad que se da de modo diverso en cada religión o institución. El jubileo es como un sabático, un tiempo en el cual el sujeto abandona sus responsabilidades para dedicarse a su proyecto personal, por lo tanto, uno pensaría que un jubileo para las mujeres es el momento del matrimonio, ¡pero no! En realidad el matrimonio, tal como lo representa la artista, es una obligación, es una responsabilidad social. Desde que portamos el vestido de novia, comenzamos a habitar un ser social, el cual viene equipado en este caso de píldoras anticonceptivas. Freeman incrusta en el vestido 6,270 píldoras, las suficientes para que una mujer se pueda “cuidar” desde los 22 hasta los 50 años, durante ese período de tiempo ella podrá avocarse a las labores del matrimonio contemporáneo, es decir, seguirá siendo productora, ya sea de dinero, de orden, de limpieza, etc. Sin embargo, el número no es accidental, dentro de este número de píldoras, la artista considera que debe haber dos jubileos, es decir, descansará dos veces de ese control médico del cuerpo para entregarse a la maternidad, tal vez limitada, tal vez construida, pero en la cual ella obligadamente tendrá que dejar fluir y sucumbir al cuerpo. 

Minerva Anguiano

Historiadora del arte/ Doctoranda en Antropología Social

Abril 2016

¿Quieres saber más?

Sobre la artista:

http://www.pharmacopoeia-art.net/
http://www.susiefreeman.com/
 

Sobre la píldora anticonceptiva:

Cooper, Wendy, and Tom Smith. Todo lo que necesitas saber sobre la píldora. Madrid: Pirámide, 1985.
Genouël, Yves. La píldora. Bilbao: Mensajero, 1972
Kistner, Robert W. La píldora: realidades y falacias respecto a los actuales Anticonceptivos Orales. México: Editorial Diana, 1973

Thomas, Florence. "La Píldora Anticonceptiva: piedra angular de una revolución" En otras palabras. (0100): 30-57