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ÉBOLA 

Luke Jerram (1978-  )

 

 

Fiebre súbita y alta, dolores musculares intensos, debilidad, vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática, hemorragias internas y externas, así es como se manifiesta la enfermedad que ha inspirado múltiples películas, libros e historias de un terror casi dantesco: el ébola. La enfermedad sin cura, violenta, contagiosa y llamada por algunos como una arma letal de nuestros días. De ella poco se sabe, y todo lo que se descubre, revela lo complejo de su estructura microbiológica y su potencia.

Fue en 1976 en una zona remota de Zaire y en el naciente río Ébola (de ahí su nombre), cuando se presentó por primera vez la mortífera enfermedad. En ese año el Dr. David Finkes comenzó a estudiarla y tratar de sistematizar los efectos y las manifestaciones. En ella descubrió un comportamiento altamente contagioso, con una elevada taza de mortandad (50-95% de los casos) y una imposibilidad de reconocer su reservorio natural, por lo tanto no existe un “portador”.

Se conocen cinco tipos de ébola, cuatro de ellos mortales para los hombres: Ébola-Zaire, Ébola-Sudán, Ébola-Costa de Marfil y Ébola-Bundibugyo. Aunque la mayoría se manifiestan con los mismos síntomas, se diferencian por el lugar territorial en los que se iniciaron y su capacidad de propagación. Así, y desde hace ya cuarenta años, se han presentado brotes del ébola en diferentes regiones, en ocasiones ha sido más agresivo el virus y en otras no tanto, pero en definitiva lo que si es constante, es el temor de las personas a la aparición de éste. Hace tan solo un par de años inició el brote más grande y significativo en la historia de la enfermedad y es por ello que ha sido un motivo constante en la prensa y en los medios de comunicación masiva.

Dibujos que ilustran el virus con múltiples colores, esquemas explicativos de su estructura, imágenes de la muerte y de la sangre, han sido algunas de las estampas a las que nos enfrentamos y que fueron el motivo que inspiró la serie de microbiología del artista británico Luke Jerram. La obra de Jerram se ha caracterizado por realizar trabajo colaborativo con el público, en sus obras, el espectador es en gran medida el que activa las piezas, participa de ellas; sin el espectador activo, la obra no funciona. No obstante, en la serie de microbiología Jerram intenta hacer todo lo contrario. La serie no busca que se participe de ella de manera colaborativa, si ese fuera el caso, tendríamos que caer enfermos. La obra nos invita a que por un momento seamos la mirada inocente y curiosa, a que seamos como niños, sin temor a  observar de cerca a la araña e incluso sin temer a ser picado, a estar fascinados por la forma y el funcionamiento, por la transparencia con la que la naturaleza se muestra, se desenvuelve y se nos demuestra.

Jerram cuenta cómo es que las imágenes de las pandemias siempre están ilustradas y coloreadas para generar una experiencia que puede ser desde asco, miedo y animadversión, hasta completo extrañamiento y distanciamiento. Jerram sostiene que al hacer esto con la representación del virus, se filtra la experiencia y en consecuencia no se permite descubrir el mundo microscópico en su máxima expresión. Es por ello que realizó las replicas de aquellos virus que más horror generan en la actualidad: ébola, influenza, sida, malaria, etcétera. Los replicó idénticos, sin color, sin carga biologista, explotando la cualidad formal de la transparencia y la fragilidad matérica del cristal. A través de ellos se puede observar una estructura compleja, plena de texturas y de fractales infinitos, pero al mismo tiempo, en ellas se descubre la metáfora de la vida: la falibilidad, lo que se puede fracturar en un segundo de modo irreparable. Así mismo, el artista juega con la dimensión de las piezas, creando algunas de pequeño formato al tiempo de realizar algunas de proporción humana o bien de enormes proporciones. Con ello hace alusión a lo inconmensurable de la enfermedad y a la imposibilidad de asir la vida.

 

Minerva Anguiano

Historiadora del arte/ Doctoranda en Antropología Social

Mayo 2016