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How to Take Your Joomla! Website Temporarily Offline

There may be occasions when you will make your Joomla! website completely unavailable to visitors for a short time. There is a simple switch in the Administrator back-end that enables you to take your website offline very quickly. It can be returned to service at a later time just as easily.

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To make your Joomla! website unavailable to visitors, replacing it with a simple message, do this:

  1. Log in to the Administrator back-end.
  2. Click on the Global Configuration button in the main Control Panel or click the Site → Global Configuration menu item in Joomla 2.5 or System → Global Configuration in Joomla 3.2.
  3. There are so many configuration options that they need to be divided into separate groups or tabs. The Site tab, it should be the default first view displayed, if not click on the tab.
  4. Find where it says Site Offline and change the radio button from No to Yes in Joomla 2.5 or click the Yes button in Joomla 3.2.
  5. Optional: Change the Offline Message to give your visitors some explanation about why your website is unavailable.
  6. Click the Save toolbar button to implement the new settings:
    • The Save toolbar button will save your changes and but leave you in Global Configuration.
    • The Save and Close button will save your changes and return you to the Administrator Control Panel.
  7. You should see a message confirming the settings have been changed.

Vermilion comes with it's own customized Site Offline page which is displayed when the site is set to Offline Mode within the Joomla! Administration. This page, /templates/rt_vermilion/offline.php can be easily customised with your own layout, logo and colours, so it represents a message which relates to your project.

Sala de Inquisición

De vicios y virtudes, de hechizos y conspiraciones
están hechos los hombres. 

En el inicio del siglo XVI, los territorios dependientes de la corona española gozaban de una posición económica ascendente como el imperio más grande y rico del mundo occidental. Con este potencial, la casa real debía buscar la paz entre los habitantes de sus tierras para poder unificar la monarquía desde la base misma de su poder político: la religión católica. Para ello se requería que la inquisición cuidara  de los intereses políticos de la corona, mediante la imposición y el control de la ideología católica. Todo cuanto estuviera en contra de ella sería un crimen de lesa majestad: una herejía.

Por los salones y la cárcel de este palacio inquisitorial pasaron personajes famosos, pero también gente común y corriente. En los registros se encuentran todo tipo de reos: hechiceros, brujas, adivinos, astrólogos, amancebados, sodomitas, blasfemos, judaizante, protestantes, calvinistas, depravados, mentirosos, licenciosos, pobres, ricos, cultos, ignorantes, curas, e incluso hasta uno que otro "loco", a veces más cuerdo que sus jueces.

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Sala de Herbolaria

 

México a partir de su ubicación geográfica y sus climas propicios, se ha distinguido a nivel mundial por ser uno de los territorios con mayor diversidad en flora. A partir de una larga tradición de estudio, uso y aprovechamiento de plantas para diversos propósitos, destacando sus aportaciones a la rama médica, que van desde el mundo prehispánico hasta la actualidad. Como lo atestigua -el Códice Badiano- (1552) que da cuenta de las prácticas médicas habituales entre los curanderos prehispánicos, a partir del uso de hierbas medicinales.

Sala de Ceras 

 

A lo largo del siglo XIX,  las lesiones dermatológicas fueron objeto de minuciosos estudios.  En esa época, la enseñanza impartida en las escuelas de medicina era básicamente teórica.  Era muy difícil estudiar directamente en los pacientes, aparte de peligroso por el riesgo de contagio. Es por eso que empleaban modelos de cera que, con asombrosa fidelidad y precisión, servían para mostrar a los alumnos las características de dichas patologías.

En 1873, a solicitud del eminente médico Rafael Lucio, autor de la descripción y de los estudios clínicos de la lepra manchada que lleva su nombre Lucio, el doctor Leopoldo Río de la Loza, entonces director de la Escuela Nacional de Medicina, realizó el encargo de las piezas que aquí se exhiben, al artista francés T. Vasseur.

 

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