logoAC.gif
firma01.png

Pem

Diccionario de la medicina en el Arte y la Cultura Visual

 


El Arte y la Cultura Visual han sido el lugar de registro de muchas de las enfermedades y prácticas médicas que ha vivenciado la humanidad. Es a través de estas estampas que podemos conocer algunos de los signos de las dolencias y al tiempo es por medio de estas imágenes que podemos adivinar algunos de los síntomas que el cuerpo experimenta y las maneras en las cuales el hombre ha intervenido para mejorar el estado de las personas. Es por ello que el Palacio de la Escuela de Medicina,  realiza una revisión mensual de algunas de las imágenes paradigmáticas en la historia y por medio de ellas, invita al visitante a conocer y reflexionar en torno a las múltiples dimensiones que atraviesa la medicina en la vida cotidiana, al tiempo que se demuestra cómo es que el hombre, en muchos de estos momentos, ha sido capaz de romper y refundar sus paradigmas de conocimiento.

 

Algunas consideraciones

  • El Diccionario de Medicina y Arte es un proyecto vivo, el cual se alimenta mensualmente de investigaciones que versan en torno a la medicina, entendida ésta como una ciencia que conforma enfermedad, salud, diagnóstico e instrumentalización. De este modo, el Diccionario analiza cómo la medicina se presenta y re-presenta en la historia del Arte y en la Cultura Visual y por lo tanto el universo visual que se aporta tiene la cualidad de atravesar los ámbitos artísticos, abriendo así paso a la posibilidad de una lectura interdisciplinaria.
  • El criterio de selección y curaduría de los artistas y conceptos que aquí se estudian, no está restringido a una condición espacio-temporal, toda vez que se busca hacer la exploración de todas las fuentes que ayuden a enriquecer la comprensión de la disciplina médica. No obstante, se busca tener siempre un referente de lo nacional y/o latinoamericano, para que de esta manera, este campo de estudios se pueda comenzar a enriquecer dada la escasez de información o estudios al respecto.
  • La intención de este diccionario es de difusión y de ser un catalizador para que el visitante o investigadores puedan llevar a cabo un estudio a profundidad, es por ello que el lenguaje es coloquial y anecdótico. El público podrá acceder a imágenes y a una lectura inmediata, al tiempo que si es su interés podrá referirse a las sugerencias bibliográficas.

ANTICONCEPTIVO (PÍLDORA) 

Susie Freeman

¿Qué tienen en común México, Inglaterra y el arte contemporáneo de Susie Freeman?, la respuesta es: la píldora anticonceptiva. Efectivamente, así como lo leen, la historia de la píldora anticonceptiva es una de las más interesantes en la historia de la ciencia y la farmacología y ha sido motivo recurrente en el trabajo de muchos artistas, mayormente entre las feministas. La píldora anticonceptiva fue un hito dentro de las ciencias médicas, ya que inició una nutrida discusión sobre la bioética y los alcances que puede tener un científico para patentar un fluido que en teoría pertenece al mundo; al tiempo fue un cambio de paradigma en relación al alcance de la ciencia para incidir en el plano de lo teológico.

Todo comenzó, como comenzaron muchos de los descubrimientos en la ciencia, por un efecto colateral. La idea era en principio, lograr sintetizar la noretisterona (agente esteroide) para poder mediar los problemas hormonales de algunas mujeres. El proceso fue largo y complejo pero en agosto de 1951, en un laboratorio de la Ciudad de México, un joven de tan solo 26 años de edad lo logró. Fue Luis Ernesto Miramontes, reconocido como el científico mexicano de mayor trascendencia mundial del siglo XX, según la Academia Mexicana de Ciencias. La patente se le otorgó junto con Carl Djerassi y George Rosenkranz. La patente y la experimentación, permitió el desarrollo de una píldora oral hormonal que incidía en la regulación de los periodos de la mujer, y al tiempo se descubrió como el primer método anticonceptivo verificable en cuanto a efectividad. 

El uso de la píldora en esos años significó un cambio fundamental en la concepción de la sexualidad de la mujer, ya que por primera vez, podrían tener un mayor control de su cuerpo reproductivo. Fue el primer momento de una emancipación femenina. Feministas declaradas, amas de casa, jóvenes estudiantes, etc. comenzaron a usar la píldora; la era de la “liberación femenina”, como se le conoce hoy en día, había comenzado. No obstante, no todo era festivo y edificante, en contraste a esta aparente libertad, surgiría una crítica social intensa en contra de la ciencia y las mujeres, la cual sostenía que el empleo de la píldora amenazaba a la vida misma.

La píldora oral anticonceptiva sigue siento hoy un tema polémico, ya que la discusión ha mudado; algunos grupos de feministas que creyeron en el poder que les otorgaba la posibilidad decidir en torno a su maternidad, hoy en día cuestionan cómo es que dentro de la ciencia, el cuerpo de la mujer es analizada en solo su dimensión de reproducción y no desde una visión holística, convirtiendo entonces el cuerpo de la mujer en un lugar de experimento y precarización.

Es en este orden de ideas que la artista británica Susie Freeman realiza su proyecto artístico titulado Pharmacopoeia, que significa “hacer fármacos” y, es bajo esta categoría que realiza diversos trabajos plásticos. En este momento nos detendremos en su obra Jubileo (2000), que es un vestido de novia confeccionado en satín y tul con la incrustación de 6,270 píldoras anticonceptivas. ¿Por qué se llama jubileo?, ¿Por qué el vestido de novia?, ¿Por qué 6,270 píldoras anticonceptivas?. Estas son las preguntas obligadas. En principio, la artista alude al jubileo, ya que es una festividad que se da de modo diverso en cada religión o institución. El jubileo es como un sabático, un tiempo en el cual el sujeto abandona sus responsabilidades para dedicarse a su proyecto personal, por lo tanto, uno pensaría que un jubileo para las mujeres es el momento del matrimonio, ¡pero no! En realidad el matrimonio, tal como lo representa la artista, es una obligación, es una responsabilidad social. Desde que portamos el vestido de novia, comenzamos a habitar un ser social, el cual viene equipado en este caso de píldoras anticonceptivas. Freeman incrusta en el vestido 6,270 píldoras, las suficientes para que una mujer se pueda “cuidar” desde los 22 hasta los 50 años, durante ese período de tiempo ella podrá avocarse a las labores del matrimonio contemporáneo, es decir, seguirá siendo productora, ya sea de dinero, de orden, de limpieza, etc. Sin embargo, el número no es accidental, dentro de este número de píldoras, la artista considera que debe haber dos jubileos, es decir, descansará dos veces de ese control médico del cuerpo para entregarse a la maternidad, tal vez limitada, tal vez construida, pero en la cual ella obligadamente tendrá que dejar fluir y sucumbir al cuerpo. 

Minerva Anguiano

Historiadora del arte/ Doctoranda en Antropología Social

Abril 2016

¿Quieres saber más?

Sobre la artista:

http://www.pharmacopoeia-art.net/
http://www.susiefreeman.com/
 

Sobre la píldora anticonceptiva:

Cooper, Wendy, and Tom Smith. Todo lo que necesitas saber sobre la píldora. Madrid: Pirámide, 1985.
Genouël, Yves. La píldora. Bilbao: Mensajero, 1972
Kistner, Robert W. La píldora: realidades y falacias respecto a los actuales Anticonceptivos Orales. México: Editorial Diana, 1973

Thomas, Florence. "La Píldora Anticonceptiva: piedra angular de una revolución" En otras palabras. (0100): 30-57
 

PLACA DE PETRI 

Tal Danino y Vik Muñiz

Corría el año de 1877 cuando Julius Richard Petri (1852-1921) trabajaba con Robert Koch (1843-1910) en el proyecto científico que desmontaría muchos mitos en relación a la enfermedad más romántica de ese siglo: la tuberculosis. Ambos científicos indagaban, cómo poder estudiar a nivel microscópico el comportamiento de las pequeñas células que producían la enfermedad. El microscopio abrió el camino para la observación de estas pequeñas unidades y partículas celulares, donde era necesario poder contenerlas en un ambiente propicio tanto de humedad como de temperatura y luz para poder analizar su comportamiento. Fue así que Petri, inventó un contenedor redondo de cristal con una tapa, preparado con un medio de cultivo, es decir, algún medio ya sea líquido o gelatinoso que permitiera al microorganismo seguir latente. Fue así que la placa de Petri, como se le nombró, fue la herramienta que facilitó la observación prolongada de las bacterias y con ello se comprendió bajo qué circunstancias se reproducían o bien desaparecían.

Tal Danino, un joven científico contemporáneo, fascinado por la ambivalencia simbólica de la bacteria, es decir, percibir a la bacteria como algo potencialmente nociva, pero al tiempo fundamental para la defensa del cuerpo, desarrolló un proyecto que pudiera mostrar esta contradicción a un nivel más lúdico y didáctico, fue entonces cuando invitó a Vik Muñiz a colaborar con el laboratorio del MIT. Pero ¿por qué Vik Muñiz?, creemos que la respuesta esta en el interés que el artista tiene en el uso de materiales orgánicos. Muñiz se reconoce mundialmente por sus retratos y paisajes realizados con café, azúcar, miel, entre otros materiales, logrando con ello una obra que invita a acercarse lo más que se pueda al lienzo, el efecto contrario del impresionismo. La mirada a la obra de Muñiz es próxima, como cuando vemos por una lupa, por un lente de microscopio.

Fue entonces que comenzaron su trabajo del cual se derivaron varios proyectos, siendo uno de ellos Petri. El proyecto, tiene varias curiosas singularidades: no es una obra de muro obligatoriamente; no es única, existen muchos petris;  es relativamente accesible (500 dólares 6 petris); y  es mucho más interesante si la vivimos y la usamos, que si sólo la observamos. 

Petri consiste en presentar de manera aumentada las bacterias de la salmonela y el cólera, enfermedades que se adquieren mayormente por la inadecuada manipulación de alimentos perecederos, tales como huevo, productos cárnicos, lácteos o en el caso mexicano, las salsas. Al observar los procesos de cómo se van reproduciendo las colonias de bacterias, las placas de Petri adquieren colores y texturas fascinantes y estos son los motivos en los que se inspiraron para imprimir su obra. Lo interesante de ella no solo es la mirada microscópica, sino que al volverla macro se descubre como orgánica y hermosa. Es por ello que siguiendo la idea de la placa de Petri, optaron por reproducirla miles de veces en platos de mesa redondos. Así, el comensal comerá la bacteria, aunque es muy probable que no se vaya a enfermar… ¿te atreverías a comer en ellos? 

Minerva Anguiano

Historiadora del arte/ Doctoranda en Antropología social

Abril 2016

¿Quiéres saber más?

Sobre los artistas:

http://www.taldanino.com/
http://vikmuniz.net/
Muniz, Vik. The Weimar File. Madrid: Ivorypress, 2013.
Muniz, Vik y Joan Fontcuberta. Vik Muñiz habla con Joan Fontcuberta. Madrid: La Fábrica, 2007. 

Sobre la placa de Petri:

Hall, Stephen S. "Enfermedades en un placa de petri." Investigación y ciencia : Edición Española De Scientific America (barcelona). (0001): 56-61.

ALZHEIMER  

William Utermohlen (1933- 2007)

Un día comenzó a percibir que algo ya no era igual, olvidaba cosas que nunca antes había olvidado: direcciones, números, libros e incluso nombres de personas cercanas. En un principio, talvez imaginó que era la edad, como solemos pensar cuando olvidamos nimiedades, sin embargo, algo le hizo suponer que esto era algo más que el paso de los años, ya que comenzaron a cambiar muchas cosas. De pronto él, dejó de construir imágenes como lo había aprendido en la Escuela de Bellas Artes de Filadelfia, o como había experimentado a lo largo de su carrera artística. Las líneas dejaban la lógica de representación aprendida años atrás e incluso ya pensaba y percibía el mundo de otro modo. Poco a poco, su comportamiento fue cambiando, hasta que hubo momentos en los que incluso se llegó a desconocer, a no saber por qué estaba en los lugares en los que estaba o vestía como vestía. Bill, como le decían sus amigos, supo que ya nada sería igual, ya que tras una serie de visitas de diagnóstico, se confirmó lo que se imaginaban, tenía Alzheimer.

¿Qué sería de un pintor con Alzheimer?, ¿qué comenzaría a suceder en el cerebro y qué nuevas formas crearía?, ¿podría seguir pintando, pensando, creando? Estas fueron algunas de las preguntas que se hizo. Desde la medicina, se dice que el Alzheimer es un tipo de demencia y afecta principalmente a la memoria y a las capacidades intelectuales. Generalmente se presenta después de los 65 años, aunque existen casos de gente mucho más joven. No se saben las razones específicas por las cuales alguien padezca el Alzheimer, pero se tienen varias hipótesis. La mayoría están vinculadas a un posible desequilibrio químico a nivel cerebral, razón por la cual las neuronas comienzan a perderse y la persona es incapaz de generar nuevas memorias y comienza a borrar las que guardaba.

La enfermedad se descubrió a principios del siglo XX y fue el resultado de un profundo trabajo de investigación por parte de dos psiquiatras: el Dr. Emil Kraepelin1 (1856-1926) y el Dr. Alois Alzheimer2 (1864-1915), quienes observaron la constante y destructora situación de algunos pacientes mayores de 50 años. Fue así que tras el fallecimiento de su primera paciente, una mujer llamada Augusta D., el Dr. Alzheimer  inició el análisis a nivel celular de una parte de su cerebro. De tales investigaciones destacó cómo había una disminución de neuronas en el córtex cerebral, un cúmulo de proteínas y la aparición de filamentos neurofibrilares en el citoplasma de las neuronas; daños que repercutían directamente en el estado general de salud de los pacientes. Pero el nombre de Alzheimer no fue sino hasta 1916, cuando el Dr. Kraepelin, pudo constatar lo descrito por Alzheimer y fue entonces que dio ese nombre a la enfermedad. No obstante al ser una enfermedad del cerebro, la investigación en relación a ella, diariamente arroja nuevos resultados y parte fundamental de esta investigación esta vinculada a lo que experimenta el propio paciente.

Es en este tenor, y viviendo día a día los efectos de la enfermedad, que el artista comenzó a reflexionar en torno a cómo demostrar lo devastadora que puede ser. Apoyado por su esposa, estudiosa del arte y apasionada del trabajo de Bill, el artista comenzó el proyecto Autorretratos, el cual consistió en realizar autorretratos en papel o tela cada cierto tiempo. El primer obstáculo fue la técnica, el óleo que había sido la técnica que dominaba, pronto dejó de ser fácil de manipular y optó entonces por la acuarela, el carbón y/o el lápiz. Según recuerda su esposa, Bill sentía una enorme frustración, experimentaba la desesperación de no saber qué día dejaría se ser el hombre que él recordaba.

Con estos retratos el artista registraba cómo es que las capacidades de representación naturalista se perdían, en su lugar aparecían desplazamientos del cuerpo, borramientos y síntesis. Su obra comenzó a adquirir un carácter de síntesis, expresión y angustia, tal como se puede constatar al ver estos retratos. Ya al final de su vida y francamente afectado por la enfermedad olvidó pintar, olvidó su rostro y olvidó su característica manera de crear poesía.

Minerva Anguiano
Historiadora del arte/ Doctoranda en Antropología Social
Mayo 2016 

 

¿Quieres conocer más?

Sobre los artistas:

Utermohlen, W. J., Utermohlen, P., Polini, P., Boïcos, C., & Chicago Cultural Center. (2008). Portraits from the mind: The works of William Utermohlen, 1955 to 2000: a retrospective of the artist's work before and after his diagnosis with Alzheimer's disease. Chicago, IL: Alzheimer's Association.
Utermohlen, W., & GV Art Gallery. (2012). William Utermohlen, 1933-2007: A retrospective. London: GV Art.

Fuentes electrónicas:

http://www.williamutermohlen.org
http://www.nytimes.com/2006/10/24/health/24alzh.html?_r=0
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_1413000/1413912.stm

Sobre el Alzheimer:

Campion, Dominique, María Guadalupe Benítez Toriello, and Didier Hannequin. 2002. La enfermedad de Alzheimer. México: Siglo XXI.
http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&scope=site&db=nlebk&db=nlabk&AN=136927
Feria Ochoa, Marcela I. 2005. Alzheimer: una experiencia humana. México: Editorial Pax México.

NOTA: La serie casi completa se puede consultar en http://www.nytimes.com/slideshow/2006/10/23/science/20061024_ALZH_SLIDESHOW_9.HTML