Noé Vázquez | Anatomía esférica
Exposición temporal
BIEN BAJADO ESE BALÓN
Mónica Espinosa Vicens
Todos nos jugamos la vida. En nuestra propia cancha o en la de buenos amigos o temidos enemigos, vamos detrás de un sinfín de balones. Buscamos, día tras día, anotar; poner en el marcador los números triunfales y evitar a nuestra vez, que nos metan esos goles que duelen hasta la médula.
Noé Vázquez jugó con siete balones, lo hizo en su propia cancha. Generoso, los trajo al Palacio de la Escuela de Medicina para que juguemos con él y con ellos, para que seamos ‘la retadora’ con la vista puesta en su Anatomía esférica que es, en suma, la de todos los humanos, para que abracemos la vida como una victoria por más arriesgada que esta sea.
Los balones intervenidos por Noé Vázquez, nos invitan a alentarnos unos a otros, a festejarnos cada jugada existencial con un entusiasta: “¡bien bajado ese balón!”, porque antes, durante y después de cada encuentro siempre están las esperanzadoras, deliciosas e imprescindibles botanas, compañeras solidarias de la adrenalina provocada por el juego de la vida.
